Vedantham opina que los cambios en el comportamiento de los estudiantes
están demandando el diseño de nuevos espacios de aprendizaje. Por ejemplo, los
nuevos espacios de la biblioteca ahora enfatizan la interacción casual,
mobiliario móvil, superficies escribibles, transparencia y creación multimedia.
Hay que mirar las instalaciones como un ecosistema de espacios interconectados
y preguntar: ¿Cómo experimentan los estudiantes los edificios en el transcurso
del día? ¿Cómo podemos entender mejor sus comportamientos y necesidades de
espacio? ¿Cómo puede la planificación de espacios ser inclusiva y flexible? A
medida que nuestra comprensión de la neurociencia se profundiza, comenzamos a
apreciar los aspectos emocionales del aprendizaje en el diseño del espacio, y
adquieren importancia de los espacios que generan confianza, se sienten
acogedores y crean una sensación de inspiración y asombro.
Para Goodrum, el rango de enfoques de aprendizaje activos que pueden usarse para fomentar la interacción en clase incluye: práctica y retroalimentación; aplicación de conocimiento; estudiantes haciendo juicios, comparaciones, síntesis y análisis; resolución de problemas individuales y grupales; e incluso la instrucción de estudiante a alumno. Esto tiene incidencia en la forma del espacio; por ejemplo, actualmente hay investigadores estudiando el impacto de una iniciativa llamada “la geometría del aprendizaje”.
Según Hoover, los estudiantes anhelan espacios de colaboración; desean múltiples tipos de asientos con alturas de asiento variadas; quieren salas de estudio individual y salas de estudio grupal; los estudiantes encuentran que los papelografos de caballete son muy útiles en el trabajo de estudio grupal e individual; y necesitan acceso a las TIC que permitan compartir fácilmente contenido entre grupos de estudiantes.
Para Goodrum, el rango de enfoques de aprendizaje activos que pueden usarse para fomentar la interacción en clase incluye: práctica y retroalimentación; aplicación de conocimiento; estudiantes haciendo juicios, comparaciones, síntesis y análisis; resolución de problemas individuales y grupales; e incluso la instrucción de estudiante a alumno. Esto tiene incidencia en la forma del espacio; por ejemplo, actualmente hay investigadores estudiando el impacto de una iniciativa llamada “la geometría del aprendizaje”.
Según Hoover, los estudiantes anhelan espacios de colaboración; desean múltiples tipos de asientos con alturas de asiento variadas; quieren salas de estudio individual y salas de estudio grupal; los estudiantes encuentran que los papelografos de caballete son muy útiles en el trabajo de estudio grupal e individual; y necesitan acceso a las TIC que permitan compartir fácilmente contenido entre grupos de estudiantes.

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